La informática forense tiene un problema de oferta en la Ciudad de México, y no es de cantidad sino de encaje. Abundan los consultores de ciberseguridad que además emiten dictámenes, y escasean los peritos cuya práctica principal es peritar. La diferencia se nota el día que la contraparte objeta el dictamen: un informe técnico describe hallazgos, un dictamen pericial los sostiene con metodología, se ofrece como prueba y su autor puede ser llamado a ratificarlo ante la autoridad.
Este perfil pertenece al segundo grupo y añade algo poco frecuente: es multidisciplinario dentro de lo pericial. Declara práctica en informática forense, pero también en grafoscopía, documentoscopia, dactiloscopia y análisis de audio, video y fotografía. En un expediente de familia esa combinación aparece más seguido de lo que uno imagina. El mismo divorcio que necesita acreditar conversaciones también necesita revisar la firma de un pagaré, la autenticidad de un audio grabado en el coche o si el video que aportó la contraparte fue editado. Resolver todo eso con un mismo interlocutor evita el problema clásico de los expedientes con tres peritos: tres criterios, tres calendarios y tres facturas.
Sobre reputación pública es, por bastante, el perfil más expuesto de la categoría en la plaza. Cuarenta y tres reseñas con 4.7 de promedio, en un rubro donde la media de los despachos periciales de la Ciudad de México no llega a cinco opiniones. Y no son cuarenta y tres cincos: hay tres cuatros, un tres, un dos y un uno. Eso, lejos de restar, es lo que hace legible el dato — un 5.0 perfecto sobre cinco opiniones dice mucho menos que un 4.7 sobre cuarenta y tres.
El horario también importa en esta categoría más que en otras. Atiende los siete días, de nueve de la mañana a nueve de la noche, y la evidencia digital se degrada sola: un teléfono que se sigue usando sobrescribe lo que borró, una nube que sincroniza reemplaza el respaldo anterior. Cuando alguien descubre un viernes por la tarde que necesita preservar un dispositivo, la diferencia entre poder llamar el sábado y tener que esperar al lunes son cuarenta y ocho horas de sobrescritura.